Despego!!

Y por fin, llegó el día largamente anhelado,  e intensamente soñado…

Habían sido muchos años de espera, pero finalmente, ya estaba iniciando mi carrera como piloto, a la que yo estaba dispuesto a dar y dedicar y dar el máximo, pues me consideraba tremendamente afortunado de poder hacer lo que siempre había anhelado durante toda mi vida…

Sólo aquellos que habéis experimentado el vuelo por primera vez, entenderéis la cascada de emociones y sensaciones que me acompañaron durante ese día…

Y no sólo ese día, pues la noche anterior, había visualizado mentalmente ese momento que estaba por llegar, cuánto lo había deseado, y cuál sería mi reacción…

Ese día de Octubre fué un día de nubes altas, fresco y soleado, y tras llegar al aeródromo de  Cuatro Vientos, me dirigí a la oficina de vuelos de la escuela donde cursaba mis estudios, “Airman”, donde ya había empezado la formación teórica en su sede del centro de Madrid a mediados de Septiembre de ese año…

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Mi primer vuelo, con mi instructor, Manolo Sanz.

Allí conocí a Manolo, mi instructor asignado (al que podéis ver junto a mí en la foto).

Tras una buena primera impresión, a pesar de su juventud (era bastante más joven que yo), me explicó someramente que sería un vuelo de acomodación y habituación, sin más intenciones que me encontrara a gusto, y me habituara al avión…

Y tras aprender mediante observación cómo se hace un plan de vuelo, nos dirigimos al avión, una pequeña Cessna 152 de dos plazas, con matrícula EC-ELI, que iba a ser mi compañera de aprendizaje y aventuras en el futuro más cercano…

Tras inmortalizar el momento, procedemos a realizar la preceptiva revisión exterior al avión, requisito indispensable para cerciorarnos del buen estado del mismo antes del vuelo, e intentando calmar mis pulsaciones y las intensas emociones que sentía en mi interior, me senté en el asiento izquierdo del avión, y a mi derecha, a apenas a unos centímetros, pues la Cessna 152 es muy pequeña (y cuando digo muy pequeña, es MUY pequeña : ); y en ese momento, sentado frente a los mandos del avión, supe que era allí donde quería estar el resto de vida profesional……

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Mi primer vuelo como alumno piloto…qué emoción!!

Tras explicarme los procedimientos, el arranque del motor se produjo tras un petardeo, y el suave ronroneo del motor “bóxer”, anticipó las buenas sensaciones que estaban por llegar…

Por fin mi carrera aeronáutica arrancaba, literalmente!! Pero ahora también empezaba una dura fase de aprendizaje, de muchos esfuerzos y sacrificios, pero que estaba seguro que valdrían la pena…

Y el primero de ellos, eran las comunicaciones con el control de tráfico aéreo, algo que a priori parece muy sencillo (al fin y al cabo, no es más que hablar!), pero que en la práctica no lo es tánto…

Suerte que Manolo, paciente y amable, me ayudó, pues en las primeras ocasiones, impresiona el comunicarse, sabiendo que todo el mundo escucha tus errores (y como después descubres, tú también escuchas los errores de los otros : )

Tras recibir la autorización de rodaje, empieza la primera dificultad…el rodaje!!

Tras muchos años de conducción de vehículos en los que la dirección se dirige con las manos, es muy difícil habituarse a conducir un vehículo en tierra con los pies; instintivamente uno mueve el volante o cuernos del avión, en un fútil intento de dirigir la aeronave…las transferencias negativas de los otros vehículos pasan factura!!

Con la ayuda de Manolo, conseguimos llegar al punto de espera, donde debemos hacer todos los chequeos previos al vuelo, pues siempre es mejor resolver cualquier incidencia o fallo en tierra, que en vuelo…

Tras los chequeos, que se han de seguir al pié de la letra, como me enseñó Manolo y el resto de instructores que he tenido a lo largo de mi carrera profesional, solicitamos permiso de despegue a la torre de control…las pulsaciones aumentan vertiginosamente, llega el momento de despegar!!

Tras recibir la misma, entramos en la pista 28, nos alineamos y aplicamos potencia…el motor responde con suavidad, pero con contundencia, acelerando la aeronave por la pista…

Finalmente alcanzamos la velocidad de rotación, y bajo la atenta mirada del instructor, roto el avión y…despegamos!!

Ese instante, con las pulsaciones al máximo y un torrente de emociones recorriendo mi cuerpo, soy consciente de que estoy volando…¡ y pilotando! (más o menos : ) un avión; y la sensación me gusta… y mucho!!

Tras ascender a 3.000 pies de altitud (altitud máxima dentro de la zona de tránsito de aeródromo de Cuatro vientos), procedemos a abandonar el circuito de tráfico por punto “Whisky”, punto visual designado por las autoridades aeronáuticas para abandonar el mismo…

Mientras, observo a mí alrededor por las ventanillas del avión, y me quedo hipnotizado por la belleza del mundo desde una avioneta, pues, aunque ya había volado en avión comercial, la percepción del mundo es mucho mayor y más intensa, tanto por las altitudes a las que volamos, como por el campo de visión que tenemos…

Tras abandonar por punto “Whisky”, el instructor me explica los pueblos que nos encontramos en nuestra ruta, y me enseña cómo ascender con el ajuste de potencia necesario…mucha información que trato de asimilar, mientras piloto el avión lo mejor que puedo, pero sin duda con menos precisión y suavidad de la que me gustaría…

Algunos virajes suaves me permiten ver el mundo como nunca lo había visto hasta entonces, y además ir habituando mi cuerpo a este nuevo entorno, mi hogar a partir de ahora…

Dentro de mí, deseo que este momento no tenga fín…pero como todo, ha de tenerlo…

Con un suave descenso iniciamos el regreso al aeródromo, procediendo a uno de los puntos de notificación visual de entrada (punto “Whisky” es sólo de salida), en este caso punto “Sierra”…

Próximos a alcanzar dicho punto, solicitamos autorización de entrada al circuito de tráfico para aterrizar, pero el intenso tráfico en el mismo nos obliga a permanecer orbitando, realizando virajes y manteniendo una atenta vigilancia exterior, en busca de otros aviones (que llamamos “tráficos”), hasta que, tras unos minutos, recibimos la autorización para entrar en circuito de tráfico…

Manolo me explica los procedimientos a realizar antes de incorporarnos al circuito, y me recuerda las velocidades y potencias para la aproximación y aterrizaje; hacerlo ya será otro cantar…

Tras entrar en circuito, las pulsaciones aumentan de nuevo…hay que aterrizar!!

Tras realizar el circuito con la ayuda de Manolo, al virar al tramo de final y encarar la pista 28, Manolo me espeta: “aterrízalo tú”. Mi cara al oírlo debió ser un poema, pues obviamente no me sentía preparado para aterrizar un avión, y así se lo transmití, pero él me tranquilizó ofreciéndome su experiencia y cooperación (más bien el tomar el control del avión, como yo deseaba en ese momento), para realizar la maniobra…

Según se iba acercando la pista, mis nervios iban aumentando, y la tensión sobre los mandos de vuelo también lo hacía, hasta que la proximidad de la misma me hizo instintivamente tirar hacia atrás de los cuernos, mientras Manolo, con voz suave pero firme,  me daba indicaciones de cómo realizar la maniobra…

Como era previsible en un primer vuelo, mi fuerza en los mandos fue excesiva, colocando al avión en una posición de morro muy elevado con la potencia del motor al ralentí, algo no muy recomendable cerca de la pista…

Manolo intervino y tomó el control para realizar un aterrizaje seguro, algo que agradecí, aunque el haber realizado la maniobra de forma excesiva no me dejó buen sabor de boca…

Tras rodar hacia el parking, procedemos a aparcar la pequeña Cessna, y tras dejarla lista para su siguiente vuelo, regresamos a la oficina para realizar el “debriefing”, explicándome Manolo cómo había ido el vuelo, y si había algún signo de mareo o indisposición visible…

Tras rellenar la documentación pertinente, Manolo se despidió de mí, pues le esperaba otro alumno para otro vuelo…

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Primera entrada en el «Logbook»…bien!!

Yo me sentía literalmente en una nube,  y poco a poco fui asimilando y recordando todo lo que había vivido en ese día tan especial, en el que mi vida cambió para siempre…

Tras insertar la primera anotación en mi recién estrenado diario de vuelo, lo primero que pensé es cuándo volvería a volar, pues deseaba que volviera a suceder, y pronto, si era posible…

Lejos estaba de siquiera imaginar que algún día, yo ocuparía el lugar de Manolo, y otro apasionado de la aviación ocuparía mi lugar, experimentando las intensas sensaciones vividas….

 

Autor: Julio Zavala

Piloto, apasionado de la aviación, emprendedor y gerente de "Fly & Fun".

5 opiniones en “Despego!!”

  1. Según leía todo lo que estabas contando, fue exactamente igual que la primera vez que yo volé todo exactamente igual, me imagino que será la ilusión que tienes por volar que hace que el primer vuelo no se olvide nunca

    1. Gracias por tu comentario, David!! Sí, los que hemos vivido esa primera vez no la olvidamos nunca, y conservando la ilusión del primer día, hace que cada vuelo conserve parte de la magia e ilusión del primero… : )

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