El vuelo del Fénix

Tras haber perdido todas mis opciones profesionales de un plumazo, y con una muy escasa posibilidad de recuperarlas, transcurrieron unos días de intensa reflexión; acerca de mi futuro, de evaluar si valía la pena tirar por la borda todos los esfuerzos y sacrificios realizados, y de como podía encauzar de nuevo mi carrera aeronáutica, teniendo en cuenta dos factores determinantes: mi edad (por aquel entonces tenía 43 años), y mi experiencia como piloto, escasa a mi edad, en medio de una de las peores crisis de la historia, y con cientos, por no decir miles, de pilotos con mucha experiencia en el paro….

Recibí muchos consejos, la mayoría de ellos con muy buena voluntad, pero que me aconsejaban abandonar la aviación , pues consideraban que me estaba estrellando contra un muro una y otra vez…

El fin de un sueño de infancia?

Pero yo no estaba dispuesto a abandonar mi carrera aeronáutica; habia cumplido mi sueño de infancia, con mucho esfuerzo, muchos sacrificios y mucha, muchísima ilusión; tenía que encontrar la manera de seguir en la aviación…pero cómo, y sobre todo, donde?.

La respuesta no llegó de forma inmediata, pues evalué varias opciones. Sin duda la instrucción era una de ellas, pero las escuelas de aviación no estaban contratando, dada la profunda crisis que sufriamos, y que impedía que hubiera oportunidades de trabajo…

Además, no tenia ninguna intención de regresar a la escuela que dejé, teniendo en cuenta el estado en el que estaban los aviones, asi que esa no era una opción viable…

Temporalmente regresé a mi actividad como profesor de inglés, mientras seguía evaluando hacia dónde podía dirigir mi carrera aeronáutica.

Y la clave llegó hablando un día con mi antiguo alumno, Jesús, a quien tuve el placer de enseñar y soltar en mi anterior escuela, quien me sugirió la idea de montar mi propia escuela de vuelo, y con tecnología de última generación, como la cabina de cristal…

Era este mi futuro? El tiempo lo diría…

La idea estaba ahí; ahora «sólo» quedaba considerar si era algo viable, estudiarlo, hacer muchos, muchos números, y trazar un plan de acción…

La idea me pareció interesante, aunque me producía bastante vértigo el pensar en autoemplearme, pues nunca lo había hecho, y empezaba desde cero; además, montar un proyecto de ese calibre me parecía una tarea fuera de mi alcance…

Empecé a indagar acerca del mismo, y su viabilidad; cuanto más tiempo le dedicaba, más ilusionante se volvía, lo cual me permitió, tras ese severo bache profesional, con una gran afectación personal, recuperar de nuevo la ilusión en crear algo nuevo, diferente, y sobre todo, a mi manera; cuando estaba en la escuela de instructor, había muchas cosas que yo pensaba que podría hacer de otra forma, y algunas de ellas, mejor; así que, era la oportunidad de demostrarlo…

Así pues, el ave Fénix resurgió de sus cenizas para volar de nuevo lo más alto posible, en un proyecto que aún estaba en pañales, sin nombre ni modelo definido aún, pero que sin duda, iba a cambiar mi vida, para siempre…

Autor: Julio Zavala

Piloto, apasionado de la aviación, emprendedor y gerente de "Fly & Fun".

4 opiniones en “El vuelo del Fénix”

  1. Brutal Julio!!!
    Un todo o nada, un verdadero salto al vacío con la pasión por bandera…
    Tuvo que ser duro en esos momentos tan complicados, tengo las mismas sensaciones desde hace 4 meses cuando volé por primera vez en la super cessna!!!
    Muy buena entrada Maestro.

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