Charles Lindbergh

Charles Augustus Lindbergh, probablemente el aviador más conocido de la historia, nació un frío 4 de Febrero de 1902 en Detroit, Michigan, hijo de un inmigrante sueco y su segunda esposa, Evangeline Lindbergh.

Pasó gran parte de su infancia en Minnesota, y desde muy pequeño, mostró y demostró un gran interés en loas máquinas, ya fueran automóviles o motocicletas, sus estudios como ingeniero mecánico, que abandonó al poco tiempo para incorporarse como mecánico en una escuela de vuelo en Nebraska, recibiendo su primera lección de vuelo unos días después.

Como no se le permitía volar sólo, al no poder pagar la fianza requerida para el mismo, abandonó la escuela para trabajar de paracaidista y «wingwalker» en espectáculos aéreos en diferentes ciudades, y de mecánico en el aeropuerto municipal de Montana.

«Daredevil Lindbergh» con su piloto.

En Mayo de 1923 viajó a Georgia, donde se subastaba un excedente de aviones militares, adquiriendo un «Curtiss Jenny», con el que, tras decorarlo adecuadamente, se dedicó a participar en espectáculos aéreos en diferentes ciudades con su avión, bautizado como «Daredevil Lindbergh».

Tras este intenso período, un año después decidió cambiar de aires, enrolándose en la Fuerza Aérea en Marzo de 1924, graduándose un año más tarde como el número uno de su promoción; una promoción que había comenzado con 104 cadetes pilotos, y finalizó con apenas 18 graduados…

En ese momento, la Fuerza Aérea no necesitaba más pilotos en activo, por lo que Lindbergh pasó a la reserva, volviendo a la aviación civil como piloto de espectáculos aéreos e instructor de vuelo en Missouri en la compañía «Robertson Aircraft Corporation», en Octubre de 1925.

Allí  realizó su tarea como piloto de espectáculos aéreos e instructor de vuelo, hasta que se le asignó la tarea de ser el jefe de pilotos de la nueva línea de correo entre St.Louis y Chicago operada por la compañía.

Tras casí dos años realizando peligrosos vuelos del servicio postal (no olvidemos que en aquella época el vuelo era sólo visual, y el transporte de correo les obligaba a volar en cualquier condición climatológica, por adversa que fuera, para entregar el correo a tiempo…

En dos ocasiones, realizando los vuelos del servicio postal, tuvo que saltar en paracaídas de su avión…

En 1924, un famoso empresario de Nueva York, Raymond Orteig, ofreció una recompensa de 25.000 $ al primer vuelo que hiciera la ruta Nueva York-París en cualquier dirección, por lo que Lindbergh, además de muchos otros aviadores, decidieron aceptar el reto; por ello, en 1927, después de que varios intentos sin éxito, Lindbergh comenzó a estudiar el modelo de avión, equipo y financiación necesaria para llevar a cabo la gesta…

Tras la ardua tarea de reunir la financiación, y tras estudiar varios modelos de avión (entre ellos, el de los hermanos «Wright»), decidió adquirir un «Ryan NYP», fabricado por la compañía del mismo nombre…

El «Spirit of St. Louis», un avión para la historia.

El 20 de Mayo de 1927, Lindbergh despegó con su avión, lleno hasta los topes de combustible, desde Nueva York, con rumbo a París, en un viaje sin paradas que duraría 33 horas y media, en las que, navegando a estima (no llevaba ningún tipo de ayuda radioeléctrica, pues añadía peso a la aeronave en detrimento de combustible), evitando tormentas, sufriendo engelamiento a diferentes altitudes, y teniendo que navegar entre la niebla, lo cual complicó, y mucho, la navegación sobre el Atlántico a Lindbergh…

Finalmente, el 21 de Mayo aterrizó en el aeródromo de «Le Bourget», siendo aclamado por miles de asistentes al aeródromo, que le vitorearon como un héroe…

Su hazaña quedó registrada, y Lindbergh recibió la Legión de Honor del gobierno francés por su hazaña.

Lindbergh regresó a Estados Unidos en barco, siendo recibido con los máximos honores a su llegada a Nueva York, donde el presidente Coolidge  le impuso la «Distinguished Flying Cross», una de las distinciones más elevadas para un aviador militar…

Tras los posteriores homenajes y celebraciones (además de recibir el premio en metálico de Raymond Orteig), Lindbergh fué ascendido al rango de Coronel, y recibió la «Medal of Honor», la condecoración más alta del ejército norteamericano…

Convertido en un héroe nacional, y tras publicar su autobiografía («We»), realizó un tour de varios meses de duración por el país en el «Spirit of St.Louis», visitando 82 ciudades en durante ese período…

Y sin duda fué un tour fructífero, pues a raíz de ello, pues el correo transportado por vía aérea creció un 50%, el número de licencias aeronáuticas se triplicó, y el número de aeronaves matriculadas se cuadruplicó.

Tras un viaje de buena voluntad por Sudamérica, tras el tour americano, el «Spirit of St. Louis» aterrizó en Washington D.C. por última vez, donde permanece en exposición en el «Smithsonian Institution» desde entonces.

Después, Lindbergh continuó volando para el servicio postal, incluyendo viajes a Centroamérica…

Charles y Anne Morrow Lindbergh frente a su «Lockheed Sirius», a punto de iniciar su viaje por Asia. Como curiosidad, los trajes de vuelo estaban calefactados eléctricamente.

Y en el verano de 1931, con el apoyo de la compañía «Pan American World Airlines», interesada en establecer nuevas rutas hacia China y Japón, voló en un «Lockheed Sirius» junto a su esposa, Anne Morrow Lindbergh, que se ocupaba de la navegación, hacia el norte de Canadá, cruzando de América  a Asia a través del Mar de Bering, desde donde alcanzaron Japón, y posteriormente China,teniendo previsto el regreso a través de África y Sudamérica (prácticamente la vuelta al mundo), pero, tras múltiples vicisitudes en China, debieron regresar por barco a Estados Unidos por el fallecimiento del padre de Anne.

En 1932, un luctuoso hecho transformó la vida de los Lindbergh, pues su hijo pequeño Charles Augustus, de apenas 20 meses de edad, fué secuestrado y posteriormente asesinado, a pesar de pagar un rescate de 50.000 $…

Abrumados por la presión pública, y por el juicio al asesino del pequeño Charles, en 1935 los Lindbergh deciden emigrar al Reino Unido, viajando por Europa durante esos años; viajó a la Alemania nazi, quedando favorablemente impresionado por la aviación alemana y sus progresos, siendo incluso condecorado en un evento por el mismísimo Hermann Göring, Mariscal de la «Luftwaffe»…

En 1939, fué requerido para regresar a su país como Coronel, con el objetivo de la evaluación del estado de la Fuerza Aérea, y su preparación en caso de guerra.

Tras iniciarse la Segunda Guerra Mundial, Lindbergh fué un gran defensor del no intervencionismo americano en el conflicto, siendo duramente criticado por ello; él defendía que el verdadero peligro para la democracia en Europa no era la Alemania nazi, sino la Unión Soviética y el comunismo.

Sin embargo, tras el ataque japonés a «Pearl Harbour» en Diciembre de 1941, solicitó su ingreso como piloto activo en la Fuerza Aérea, solicitud que le fué denegada por instrucciones expresas de la Casa Blanca…

Por ello, ofreció sus servicios como ingeniero consultor, ayudando al desarrollo y perfeccionamiento del B-24 «Liberator» y el «Vought F4U Corsair».

Gracias a ello, consiguió ser trasladado en 1944 al teatro del Pacífico, donde participó en algunas misiones como piloto de «Corsair» y de P-38 «Lightning», consiguiendo incluso algún derribo…

Lindbergh en el teatro del Pacífico, posa junto a un «Corsair».

También ayudó a los pilotos de P-38 a realizar una eficaz gestión del combustible y del paso variable de las hélices, estableciendo la famosa regla del 4 (las RPM del motor pueden estar 4 unidades por debajo de la presión de admisión, reduciendo el consumo de combustible y desgaste del motor).

Tras la guerra, trabajó como consultor para la Fuerza Aérea y la compañía «Pan American», convirtiéndose en un gran defensor del medio ambiente.

Durante los últimos años de su vida vivió en Maui, Hawai, donde falleció en Agosto de 1974 a los 72 años de edad, a causa de un linfoma.

Un gran aviador e inventor (diseñó para la marca «Longines» un reloj para aviadores que aún hoy se vende, y describió por primera vez cómo construir un corazón artificial), con claroscuros en su vida, pero que sin duda es conocido y recordado por su impresionante hazaña con el «Spirit of St. Louis»…

 

 

Autor: Julio Zavala

Piloto, apasionado de la aviación, emprendedor y gerente de "Fly & Fun".

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