Avanzamos… (parte 1)

Tras obtener (por fin!!) mi licencia de piloto comercial, mi siguiente objetivo era obtener el título teórico de piloto de transporte de línea aérea (ATPL), título necesario y obligado para siquiera optar a las pruebas de una compañía aérea, pues al obtener ese título teórico, tan sólo se debían realizar las horas de vuelo necesarias para obtener la titulación y licencia de piloto de transporte de línea aérea, requisito necesario para ser comandante de un avión de línea.

Y esas horas de vuelo, sólo se podían realizar en un avión comercial certificado como multipiloto , o al menos, que la operación realizada por esa aeronave, aunque de fábrica no tuviera la certificación de fábrica como avión multipiloto (se refiere a la operación en la que son necesarios un mínimo de dos pilotos para operar la aeronave, o bien por la certificación del fabricante de la aeronave, o bien por el tipo de operación que requiera esa tripulación mínima)

Necesitando un cambio de aires, me matriculé en «Senasa», donde con una muy buena oferta, pude realizar el curso de piloto de transportes y el entonces conocido como «C.AT.A.» (Curso de adaptación al transporte aéreo), otro curso también necesario para poder realizar las pruebas de selección en una compañía aérea, pues este curso acreditaba los conocimientos y la adaptación necesaria para poder pilotar una aeronave de línea (o similar) en un entorno multipiloto, pues las aeronaves que había volado hasta la fecha, todas ellas de pistón, se consideraban como monopilotos (un sólo tripulante para poder operar la aeronave).

Comienza el curso ATPL…

Comencé con el curso de piloto de transporte de línea aérea, que era presencial y se hacía por las tardes,de lunes a viernes, durante 6 meses.

La recuerdo como una etapa dura, pues por las mañanas trabajaba como mensajero, comía en apenas 20 minutos, y después iba a clase. Y por supuesto, los fines de semana y festivos, a estudiar…

Pero también recuerdo que allí conocí a magníficos compañeros, algunos de los cuáles también venían de «Airman», y con algunos de ellos, aún guardo una magnífica amistad; Jorge, Antonio, Jesús, entre otros, con los cuales, veinte años después, me une con ellos una sana amistad que, espero perdure muchos años más…

El cansancio acabó haciendo mella, y durante esta etapa, tuve dos accidentes en moto, mientras trabajaba, afortunadamente sin consecuencias graves, pero que me hicieron pensar en que quizás debía buscar otro trabajo, si quería conservar mi licencia, que tanto me había costado conseguir…

Mi compañera de fatigas durante muchos años; una gran moto…

Tras esos meses de duro trabajo, llegaron los exámenes, que, al contrario que ahora, no se podía elegir fecha ni número de asignaturas de las que examinarse; se realizaban en dos días en la Universidad Autónoma, y cada día, se tenían que realizar 7 exámenes…

Aunque en la foto habéis visto que el total de materia eran 10 horas, algunas se duplicaban, como Conocimiento General de las Aeronaves, que se dividía en instrumentos y sistema eléctrico, y sistemas y estructura de la aeronave.

Dichos exámenes comenzaban a las 8 de la mañana y finalizaban a las 3 de la tarde, por lo que, como os podéis imaginar, en el último examen, y especialmente el del segundo día, por puro cansancio, era muy difícil mantener la concentración y atención que requerían los exámenes…

Aún así, conseguí aprobar 11 asignaturas en esa convocatoria, quedando sólo 3 asignaturas que repetí y aprobé unos días más tarde, en el Hotel Barajas, junto al aeropuerto…

Puedo deciros que me considero mucho más orgulloso de los resultados de los exámenes del ATPL que los de piloto comercial, ya que los primeros los hice mientras trabajaba y con la limitación de tiempo y dedicación que ello supone, así que para mí, fué un hito importante; además, ya había realizado, completado y aprobado todos mis estudios teóricos de piloto…

Después del ATPL vino el «C.A.T.A», el curso teórico y en simulador de 80 horas de duración, que realicé con una compañera del curso de piloto de transporte de línea aérea.

Prometía ser muy divertido, pues iba a ser el primer curso en el que iba a realizar vuelos en un simulador «full motion», y con una operación comercial con salidas y llegadas instrumentales, y fallos, muchos fallos simulados…

Folleto del «C.A.T.A.».

Como podéis ver en el folleto, el curso tenía una parte teórica, impartida a otros compañeros que también hacían el curso con su pareja asignada, y después el simulador, que hacíamos mi compañera y yo, bajo la dirección de un instructor, un magnífico profesional, y sin duda una de las personas más profesionales y tranquilas en instrucción que he tenido oportunidad de conocer…

El curso fué apasionante, aunque intenso, pues muchas de las sesiones de simulador de unas 6 horas de duración (1 hora de «briefing», 1 hora de «debrefing» y 4 horas de simulador, 2 como «pilot flying» (PF), y dos como «pilot monitorning» (PM), se realizaban de madrugada, finalizando al amanecer muy a menudo…

Aún así, aprendí muchísimo sobre la operación comercial, la operación de los motores de turbina, muy diferente a los de pistón, a las velocidades de los aviones de reacción…una experiencia fantástica!.

Mientras realizaba el curso, surgió la primera oportunidad profesional a la que podía opositar; la convocatoria 56 de»Iberia», a la que nos presentamos en el verano del año 2.000 alrededor de 1.500 pilotos…

Las primeras pruebas de conocimientos teóricos, inglés escrito y psicotécnicos se realizaron en el IFEMA, dado el volumen de aspirantes que éramos; tuve la oportunidad de coincidir con varios compañeros del curso de piloto comercial y transporte de línea aérea, además de un gran número de pilotos de otras compañías y antiguos instructores, que aspiraban, como yo, a entrar en la compañía de bandera (entonces lo era) española…

Con los conocimientos del curso teórico recientes, las pruebas fueron superadas, y tocaba esperar la convocatoria para la entrevista personal…

Finalizado el curso «C.A.T.A», ya tenía todos los requisitos necesarios para ser contratado por una aerolínea, lo cual me dió ánimos renovados para aplicar a un gran número de aerolíneas, con el convencimiento de que más antes que después, alguna compañía aérea me contrataría como copiloto, ya fuera «Iberia» u otra aerolínea…

Mientras esperaba para ser convocado para las siguientes pruebas, surgió una nueva oportunidad profesional tras el verano del año 2000; trabajar como coordinador de rampa en el aeropuerto de Barajas, para una compañía de «Handling» (proporciona los servicios necesarios para la operación de la aerolínea, incluyendo gestión de combustible, pasaje, carga, y planes de vuelo, entre otros) llamada «Ineuropa Handling», lo cual me permitiría abandonar mi trabajo como mensajero.

Si bien las condiciones económicas no era las mejores, era una oportunidad para estar cerca de la aviación, y además conocer a fondo otra área de la aviación, imprescindible para que la operación comercial se realice con seguridad y precisión…

El logo de la empresa de «Handling» para la que trabajé…

Los horarios eran rotatorios semanalmente, cada semana era de un turno determinado, mañana, tarde y noche, lo cual hacía que la semana con el turno de noche fuera la menos deseable…

Durante el año largo que estuve trabajando como coordinador, aprendí mucho de la operación en tierra, hice buenos amigos en la compañía y con algunos pilotos para las que trabajábamos hice una buena amistad, aprovechando cada momento libre para preguntarles sobre la compañía, los sistemas del avión…cualquier duda que tuviera, se la preguntaba…

Y mientras continuaba como coordinador, fuí de nuevo convocado para la entrevista personal en «Iberia», que tuvieron lugar en las oficinas de «La Muñoza», en Barajas.

Si bien era la primera entrevista personal que realizaba , me había preparado leyendo muchos libros (sobre todo americanos), y contratando la ayuda de una preparadora de entrevistas personales, lo cual me permitió realizar la entrevista con más tranquilidad, lo cual sin duda influyó en el resultado final…

Lo más importante que aprendí de ambos fué el ser uno mismo, con humildad, sencillez y naturalidad…

En la entrevista había dos pilotos y una psicóloga, y si bien en ocasiones los entrevistadores asumían el rol de «poli bueno y poli malo», fué una experiencia interesante e ilustradora…

Tras unos días de espera, se publicó de nuevo la lista de aptos para la siguiente y última prueba, el simulador….

Autor: Julio Zavala

Piloto, apasionado de la aviación, emprendedor y gerente de "Fly & Fun".

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