En busca del avión perfecto…

Al embarcarme en este nuevo e ilusionante proyecto, sabia que tenía una tarea titánica por delante , que debía comenzar con el nada fácil objetivo de conseguir la financiación necesaria para el proyecto; pero para ello era fundamental conocer cuáles serían las aeronaves elegidas (o elegida).

Se me presentaron varias opciones con el presupuesto que esperaba conseguir, pero por el que aún debía pelear (y mucho); o bien podia comprar dos aviones de segunda mano analógicos, más antiguos, o bien apostar por un sólo avion, más moderno, mejor equipado, y dotado de tecnología de cabina de cristal.

Lo que tenía muy claro es que quería que fuera un avión de 4 plazas, pues el avión, además de tener uso para escuela, debía tenerlo también como Club de Vuelo, que íbamos a fundar, junto con la escuela.

Finalmente opté por la segunda opción, por varias razones:

  1. Queria que mi proyecto fuera puntero en tecnología, lo cual me iba a permitir crear una escuela de vuelo innovadora en tecnología («Fly & Fun» fué la primera escuela de pilotos privados que introdujo el «G1000» en Cuatro Vientos). Y tras mi conversación con mi antiguo alumno Jesús, coincidí con él que nuestra escuela debía diferenciarse a través de la cabina de cristal, y no ser otra escuela más con lo mismo que el resto.
  2. Tras mi experiencia con aviones muy antiguos, que volé tanto en la escuela donde trabajé como instructor, como el bimotor que volé posteriormente, aprendí que un avion muy antiguo es un pozo sin fondo, pues además de las mas frecuentes averías, se deben hacer inspecciones periódicas mas frecuentes y costosas (como por ejemplo, inspecciones de corrosión que implican desmontar las alas).
  3. Y no menos importante, consideré comprar un avión lo más moderno posible, ya que en ese momento, desconocía hasta dónde podia llegar la escuela y club de vuelo; teniendo en cuenta que aún estábamos bajo los efectos de la mayor crisis económica del siglo XXI, siempre sería más fácil vender un avión más moderno y mejor equipado…

Ahora, tocaba elegir qué modelo de avión debía ser el elegido.

Entre mis opciones, figuraban las siguientes:

  1. Cessna 172: Una de las primeras, pues además de ser un avión con más de 45 años en el mercado, casí de forma ininterrumpida, tiene el honor de ser el avión más vendido de las historia, con más de 45.000 unidades; además, tenía mucha experiencia en él, y había podido comprobar en mi época de instructor en «Jim Air» que, bien mantenido, es un avión sólido, fiable, y que prácticamente permite cometer casí todos los errores a los alumnos, sin un mal comportamiento ni vicio de ningún tipo. Era una opción muy a tener en cuenta, sin duda, especialmente si estaba equipada con la tecnología «Garmin G1000».
Cessna C712 de «Jim Air/Balear Express». Un gran avión!

2. Cirrus SR 20: Un avión muy potente, equipado también con cabina de cristal (en este caso «Avidyne», en lugar de «G1000», aunque con el tiempo Cirrus cambió a «Garmin» como proveedor de la aviónica de sus aviones). Disponía además de paracaídas balístico, opción que proporcionaba mucha seguridad ante situaciones donde el avión sería prácticamente irrecuperable; sin embargo, había cosas que no me gustaban de Cirrus; eran aviones muy potentes, lo cual para un alumno que inicia la fase de vuelo, podía hacer la curva de aprendizaje más larga y compleja, y además tenía algo que no me gustaba nada (y sigue sin gustarme): la rueda delantera no es direccional, sino que por el contrario, el rodaje en tierra de la aeronave no se efectuaba con el control de la rueda de morro a través de los pedales, sino que por el contrario, se rueda con frenada diferencial, usados a través de la parte superior de los pedales (los frenos en la gran mayoría de los aviones), lo cual no es lo mejor para un alumno que debe familiarizarse con sistemas comunes para dirigir el avión en tierra, de cara a tener una comunalidad en los aviones que vaya a volar en el futuro.

Si bien es cierto que algunas escuelas de vuelo lo utilizan como avión de entrenamiento, no acababa de convencerme para ese cometido; siempre he visto a la Cirrus como un avión más apropiado para vuelos de travesía, que para enseñanza aeronáutica….

Cirrus SR 20. Un buen avión, pero no como avión de escuela.

3. Diamond DA-40: Con una gran reputación como fabricante de planeadores, Diamond era otra de las opciones consideradas, y aunque como avión de escuela era una opción interesante, también había algo que no me gustaba nada de los modelos Diamond; estaba dotado de cúpula transparente, una auténtica lupa en los días soleados; sin duda, un problema menor en paises del norte, pero un problema mayor en España, teniendo en cuenta las horas de sol, y las temperaturas en nuestro país…

Diamond DA40, una opción que no me gustaba por su cúpula transparente.

Otras opciones, como Piper o Tecnam, no las consideré siquiera, pues ni eran de mi gusto, ni se adaptaban a la filosofía de la escuela y club de vuelo…

Por lo tanto, tras deliberar considerablemente cuál era la opción más adecuada (al retomar mis clases de inglés, tenía algo más de tiempo libre para dedicarme a evaluar y preparar la viabilidad de la escuela, sujeta obviamente a la financiación del avión), consideré que la Cessna 172, equipada con la tecnología «Garmin G1000», sería la opción más apropiada para la escuela….

Ahora tocaba la tarea más difícil de todo el proyecto: conseguir la financiación necesaria para poder comprar la aeronave, tarea realmente complicada por la crisis que estábamos viviendo, lo que provocaba que emprender fuera una tarea tremendamente arriesgada; mientras negociaba con varios bancos la financiación,me preocupaba mucho el no conseguirla, pues sin duda sería un golpe casí definitivo para mis aspiraciones de continuar en el mundo de la aviación, al menos en bastantes años…

Hubo que pelear mucho, y presentar un proyecto muy ilusionante y con perspectivas de futuro, para que apenas me hicieron caso, y tras arduas negociaciones, el banco con el trabajaba desde hacía más de 20 años, accedió a financiar la compra de la aeronave, eso sí, no sin antes exigir garantias personales que comprometieron el escaso patrimonio de mi familia en este proyecto.

Sin duda era una apuesta a todo o nada, que tendría graves consecuencias a nivel personal si fracasaba; ahora tocaba empezar a buscar ese avión perfecto (o mejor dicho, esa Cessna perfecta), y empezar a construir la escuela y club de vuelo desde los cimientos, empezando por el nombre, y continuando con toda la infrestructura propia de este nuevo, estimulante y monumental proyecto que me esperaba por delante…

Autor: Julio Zavala

Piloto, apasionado de la aviación, emprendedor y gerente de "Fly & Fun".

4 opiniones en “En busca del avión perfecto…”

  1. Muy interesante Maestro!!!!
    Muy buena elección, lo tenias claro jajajaja…..
    Muy buena entrada…. esperando mas!!!

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