Mi Cessna favorita

Una vez liberado el escollo más importante, la financiación de la aeronave, ahora tocaba el complejo y apasionante proceso de buscar la aeronave que me acompañaría en esta nueva andadura, por lo empecé la búsqueda de esa Cessna que debía enamorarme a primera vista…

Si bien es cierto que en Estados Unidos había más oferta y precios más competitivos que en Europa (aunque no tanto como pudiera pensarse a primera vista), sabía que el proceso de conversión de matrícula americana a española sería más largo y complejo que el de un país europeo, al ser la aeronave de un país bajo la misma norma común que España (EASA, la Agencia Europea para la Seguridad Aeronáutica); teóricamente, ese hecho debería simplificar mucho el proceso…

La oferta en Europa no era muy grande, pero había opciones interesantes que merecieron mi atención; a ello me dediqúe a fondo, teniendo en cuenta las siguientes premisas:

  • Modelo del avión: Tenía que ser una Cessna 172 «Skyhawk», el modelo más popular de Cessna y el avión más vendido de la historia, como comenté en la anterior antrada.
  • Antigüedad del avión: Quería que fuera un avión del 2005 en adelante, pues a partir de ese año, fué cuando Garmin empezó a instalar el sistema «G1000» en las Cessna 172.
  • Horas de motor: Un dato muy importante, pues cada 2.000 horas de motor, éste debe ser desmontado, revisado, muchas piezas cambiadas y vuelto a montar; es lo que se conoce como «Overhaul», y tiene un coste bastante elevado. Por ello, era importante que el motor tuviera pocas horas totales…
  • Estado y aspecto, algo difícil de determinar por las fotos que los anunciantes habían publicado. Había que ver personalmente los aviones.
  • Precio, factor no menos importante que los anteriores…
La D-ETTP fué la primera opción, aunque después fué descartada…

Al final fueron tres las candidatas, todas ellas equipadas con «G1000». Y todas ellas, como comentaba anteriormente, con un aspecto inmejorable en las fotografías…

La primera elegida fué la Cessna 172 con matrícula D-ETTP. Intercambié varios correos electrónicos con el dueño, y tras haber obtenido más información del avión, lo descarté, tanto por horas de motor, como por precio.

La D-EHAZ fué otra interesante opción, dotada de aire acondicionado…

Mi segunda opción fué la D-EHAZ, otra 172 también con matrícula alemana, pero basada en Viena, y que, además del equipamiento estándar, tenía la peculiaridad de tener aire acondicionado instalado en el avión (si os fijáis en la foto, podéis ver la salida de aire debajo de la D de la matrícula), que a priori, parecía un buen añadido para volar en nuestro país…

Tras contactar con el dueño, acordamos que le visitaría para ver el avión de cerca, y comprobar que se correspondía con lo que había visto en las fotos…

Así que viajé a Viena, donde conocí al avión y su dueño, un dentista que quería cambiar su 172 por una Cessna de mayor tamaño, una 182, pues ésta se le quedaba justa para llevar a su familia de viaje.

Aunque ya le había solicitado realizar un vuelo de prueba con la aeronave por correo electrónico, y me había respondido que no las solía hacer, en persona le solicité de nuevo si podíamos hacer dicha prueba, pero declinó de forma muy elegante.

El avión estaba en bastante buena condición, pero no tan buena como yo esperaba. Además, si bien a priori el que tuviera aire acondicionado instalado parecía un interesante añadido, finalmente lo descarté, pues en el taller donde se harían cargo del mantenimiento del avión, me lo desaconsejaron, pues, según me dijeron, en los aviones con aire acondicionado es relativamente sencillo olvidarse de desconectarlo y dejar el aire conectado en el despegue, y ello producía una pérdida de potencia en el motor, que podía ser peligrosa en determinadas circunstancias.

Además, en los libros del avión descubrí que el avión había estado basado dos años en Puerto Rico, y si bien había estado hangarado, el aeropuerto donde había estado estaba muy próximo al mar…lo cual podía implicar importantes problemas de corrosión.

Todo ello, unido al hecho de que no pudiera probar el avión en vuelo, y que el número de horas de motor era relativamente elevado, hicieron que ésta Cessna no fuera mi primera opción….

La D-ETRP, amor a primera vista…

Tan sólo me quedaba una Cessna por ver, basada en Egelsbach, municipio muy próximo a Frankfurt, y que tenía un importante aeropuerto de aviación general y ejecutiva…

Así que viajé a Frankfurt, donde me esperaba el dueño, un promotor inmobiliario que tenía el avión para su uso privado, pues tanto él como su esposa eran pilotos privados, y compartían juntos la pasión por el vuelo…

Según me dijo el dueño, debido a la crisis del 2008, decidieron desprenderse del avión, por los elevados que les suponía el mismo…

Desde el aeropuerto fuimos directamente a Egelsbach, donde tenía el avión hangarado, y, cuando abrió las puertas del hangar, me quedé absolutamente embelesado: era la Cessna más nueva y bonita que había visto en mi vida!!

Con apenas 123 horas totales de vuelo desde nueva, tenía un aspecto, tanto interior como exterior inmaculado; incluso olía a nueva, algo que nunca me había sucedido con ningún avión que había volado antes, pues ninguno estaba tan nuevo…

Junto con el dueño hicimos un vuelo de prueba por la zona, lo cual no hizo más que reafirmar mi deseo de que esa Cessna fuera mi compañera del viaje que estaba a punto de iniciar…

Un avión noble, estable, con una aviónica increíble que no tenía nada que envidiar a un avión comercial, piloto automático, «airbags» de piloto y copiloto…sin duda, el avión de mis sueños, y por el que lucharía a capa y espada.

Dicen que las épocas de crisis son épocas de oportunidades, y en este caso lo fué, pues tras largas y complejas negociaciones con el dueño, conseguimos firmar un acuerdo de compraventa de la D-ETRP, un avión prácticamente nuevo y a un precio tremendamente competitivo…

Estábamos a mediados de Junio de 2010, y mi plan era acudir de nuevo a mediados de Agosto a buscar la Cessna y traerla en vuelo a Cuatro Vientos; mientras, acabaría de preparar toda la documentación de la escuela y el club de vuelo, para presentar a Aviación Civil y así comenzar a operar como centro registrado a mediados de Septiembre del mismo año.

Pero sin duda, había dado un gran paso con la adquisición de la aeronave, un amor a primera vista con mi Cessna favorita…

Todo seguía adelante según mis previsiones, pero según avanzaba el año, cierta aprensión, y porqué no decirlo, miedo, me inquietaban; Es éste el camino correcto? Tendrá éxito esta nueva andadura? Hasta dónde llegará?

El tiempo, juez inexorable, acabaría dándome algunas respuestas a mis inquietudes…

Autor: Julio Zavala

Piloto, apasionado de la aviación, emprendedor y gerente de "Fly & Fun".

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